Debo confesar que he Amado solo dos veces en la vida, claramente las identifico porque suelo entregar el corazón y perder la cabeza, a veces hago cosas extremas y locas; podría arriesgarme a dejar de ser yo para que el otro sea Feliz o podría cruzar un continente detrás de una ilusión; Con el tiempo me he dado cuenta que hubiera podido Amar más y mejor de lo que me he permitido; Pero mis miedos me acorralaron toda la vida haciéndome actuar como muchos hoy en día; Una fugaz aparición en la historia de alguien! solo por el temor de ser atrapada o descubierta en mi propia humanidad.  Nadie dijo que esto del AMOR era fácil! Y es que la palabra está tan estigmatizada que solo pronunciarla ya nos hace poner las maletas en la puerta. Hemos creado miles de estrategias para no experimentar estar desnudos no solo del cuerpo si no del Alma ante un “desconocido”. Algunos se quedan adictos al momento de la atracción, las dulces palabras que suelen decirse son como el alimento que andamos buscando para nuestras carencias, pero tan pronto salen las imperfecciones del otro a flote, suele ser la excusa que  se buscaba para desaparecer.

Nadie es Perfecto, Nadie es siempre Sexy o Inteligente, Nadie amanece siempre sin ojeras, pero el Amor es una decisión.  Una vez leí “Nuestra tarea NO es buscar el Amor, Nuestra tarea es buscar todas las barreras que se oponen a el”;  hoy me doy cuenta que no hay verdad más cierta, estamos tan desesperados buscando alguien que nos salve que cuando lo encontramos la carga que le imponemos lo convierte en una tragedia emocional incapaz de quedarse y arriesgarse; No estamos preparados para ver al otro más allá, seguimos con nuestra idea del Amor Romántico y entallado a un ideal de  perfección, sin darnos cuenta que cada persona que encontramos está librando su propia batalla contra sus propios demonios, está en su propio camino de descubrimiento personal.

En realidad el Amor siempre esta ahí, no tiene formas; no hay diferencia entre el amor de una Madre a un hijo, de un Amigo o de un Amante, el Amor es el mismo, lo que cambia es la idea que hacemos de El; entonces las relaciones son oportunidades para abrir el corazón y para aprender una forma pura de entregarnos, pues cuando vemos al otro solamente estamos viendo lo que proyectamos en él; pero sí en cambio le permitimos expresarse libremente y sin temor a ser juzgado, con el único propósito de estar ahí para enseñarme, aprenderemos más de esa historia porque  todo lo que falta es lo que yo necesito dar y lo que causa dolor es solo una percepción de la mente.

La relación perfecta es cuando cada uno ha mirado dentro de sí sin hallar ninguna carencia y al aceptarse completamente en un profundo Amor propio, desea unirse en plenitud a otro que esté tan completo como el.

arbol

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